20 abril, 2016

Académicos de Ingeniería UC analizan lecciones que dejó el desborde del río Mapocho

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Aunque para algunos la primera idea tras los eventos del fin de semana, fue que la naturaleza estaba jugando una mala pasada, esta vez el error fue humano. Así lo han considerado Rodrigo Cienfuegos, Jorge Gironás y Cirstián Escauriaza, todos académicos del departamento de Ingeniería Hidráulica y Ambiental e investigadores del Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN).

La fotografía fue tomada por el académico Rodrigo Cienfuegos y refleja el caos que provocó el desborde del río Mapocho.

La fotografía fue tomada por el director de CIGIDEN y académico de Ingeniería UC Rodrigo Cienfuegos y refleja el desastre que provocó el desborde del río Mapocho.

“Cualquier intervención que uno realice en un cauce puede tener las consecuencias que vimos acá, si no se toman las medidas y las precauciones correspondientes”, explicó Rodrigo Cienfuegos director de CIGIDEN, y agregó que “en el fondo hay un tema técnico, pero también económico: frente a qué tipo de crecidas nos vamos a preparar, cuál es el riesgo aceptable para la sociedad, y a qué costo”.

“El encauzamiento del Mapocho está diseñado para que en ningún punto se produzca una inundación frente a una crecida de 800 metros cúbicos por segundo, la que según datos históricos, podría presentarse en promedio cada 100 años”, explicó el académico Jorge Gironás. Por lo tanto, lo que vimos el 17 de abril , “no debiese haber dado ningún problema, porque la capacidad de transporte del río Mapocho es bastante alta (…) esta inundación es producto de una gestión inadecuada del lecho y no de haber sobrepasado la capacidad”.

El problema radicó, explicaron los expertos, en que la crecida del fin de semana fue del orden de los 130 metros cúbicos por segundo, muy superior al caudal de diseño de 80 metros cúbicos por segundo, contemplado para las obras provisorias de desvío del río que se realizó para continuar las obras de Costanera Norte.

¿Cuáles son las variables a considerar?

Rodrigo Cienfuegos

“En el fondo hay un tema técnico, pero también económico”, afirmó Rodrigo Cienfuegos

Jorge Gironás

“Da la sensación de que se pudo haber evitado”, mencionó Jorge Gironás.

Cristián Escauriaza

“Es importante hacer estudios de amenazas de riesgo”, comentó Cristián Escauriaza

Según Jorge Gironás, “al momento de tomar una decisión de diseño, no solo tienes que tomar en cuenta la variable que excita tu sistema, es decir la crecida del cauce. También tienes que tomar en cuenta la vida útil de tu obra. No es una pregunta que se responde solo con el clima o con el caudal fluvial del río Mapocho, si no que con el tiempo que tienen que estar las obras ahí”.

El profesor Gironás además destacó que “el colapso se produce hacia la ciudad y no al río. Sería raro que el diseño haya considerado un funcionamiento de ese tipo”. “Da la sensación de que se pudo haber evitado”. Lo mismo opinó Rodrigo Cienfuegos. “Es muy extraño que las obras hayan conducido el caudal directamente hacia las calles. Evidentemente ahí hubo una obra que falló y que colapsó”. “Como ingenieros hidráulicos tenemos herramientas para estimar las probabilidades de que un evento como el del domingo ocurra, pero también tenemos que estar conscientes de que al momento de definir un caudal de diseño, hay que considerar qué podría suceder si es sobrepasado durante su vida útil”, concluyó.

El llamado de la naturaleza a respetar los cauces

Hoy a nivel internacional, el llamado es a respetar los cauces de los ríos. El Mapocho está totalmente intervenido, dicen los expertos de CIGIDEN, y las obras que se están construyendo tienen este lado B que es entrometerse en el sistema natural.

“A largo plazo tenemos que tener conciencia de cómo funciona la red de drenaje natural. No puede ser que la planificación urbana esté basada solamente en criterios urbanos. Los criterios territoriales, sobre todo los relacionados con riesgos, tienen que ser formalmente incorporados y eso con las crecidas no ocurre” explicó Jorge Gironás.

A esto, el académico Cristián Escauriaza agregó que “es importante hacer estudios de amenazas y de riesgo para saber cómo la población está expuesta. La idea sería que el desarrollo urbano y la infraestructura crítica estuvieran protegidos con respecto a las inundaciones y a estos eventos extremos que probablemente van a estar ocurriendo de manera más frecuente”.

Un factor importante a considerar es la zona de inundación, una zona que delimita las acciones que se pueden hacer fuera y dentro de los márgenes naturales de un río. Por ejemplo, dentro de esa zona no se pueden edificar hospitales o colegios, pero sí obras de infraestructura fluvial o parques. A juicio de Jorge Gironás, “ese tipo de cosas no las tenemos incorporadas formalmente para todo Chile y esa es una de las lecciones que tenemos que sacar de lo que está pasando ahora”.

Revisa acá la entrevista en Canal 13 al profesor Rodrigo Cienfuegos

INFORMACIÓN PERIODÍSTICA

Prensa CIGIDEN