Historia

Los primeros años
Hablar del nacimiento de la Escuela de Ingeniería es hablar de la fundación de la Universidad misma. En 1888 se creó el Curso Preparatorio de Matemáticas y cuatro años después le seguiría el ramo de Ingeniería Civil, que conjugaba Ingeniería y Arquitectura y contaba con alrededor de 30 alumnos. De ahí salieron Germán Holthewer y Jorge Urzúa, los primeros alumnos en titularse como ingenieros civiles y además los primeros profesionales titulados de la Universidad Católica.

En 1900, el Arzobispo de Santiago, Monseñor Mariano Casanova, emitió el decreto de fundación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y en 1903 comenzó el reconocimiento de sus títulos por universidades y escuelas europeas. La primera en hacerlo fue la Universidad de Lovaina (Bélgica), que permitió que los alumnos obtuvieran su título de Ingeniero Civil en esa casa de estudios, reconociendo así la calidad de la enseñanza que recibían los alumnos de la Universidad Católica.

Académicos que forjaron la Escuela de Ingeniería
La facultad se formó gracias a los esfuerzos y a la dedicación de un grupo de profesores, alumnos y amigos que trabajaron arduamente para establecer un centro de estudios de alto nivel para la ingeniería en Chile, como Eleazar Lazaeta, Ramón Salas y Miguel Letelier, que han sido ejemplos de dedicación y trabajo de la Escuela. Cada uno de ellos hizo una importante labor en pos del bien de la comunidad universitaria y nacional: Lazaeta, primer Decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas logró integrar y posicionar a la Escuela en la ingeniería europea.

Ramón Salas fue un profesional egresado de la Universidad de Chile que realizó estudios posteriores de Matemáticas en Paris y que impactó al mundo con su Teoría del Escurrimiento Crítico de las Aguas. Fue el primer científico chileno en explicar la Teoría de la Relatividad a universitarios y académicos del país, además de ser amigo de su célebre autor, Albert Einstein.

Por último, Miguel Letelier, ingeniero de Construcciones Civiles de la Universidad de Lovaina, al regresar a Chile se graduó como Ingeniero Civil en la Universidad Católica. Promovió y organizó instancias como el Gabinete de Resistencia de Materiales, laboratorio donde se hicieron las primeras pruebas sobre la resistencia de materiales en el país. Fue profesor por cerca de cuarenta años y creó e impulsó, junto a otros colaboradores, el Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, hoy conocido como DICTUC.

Inauguracion-Edificio-Raul-DevesLos alumnos de mediados de siglo XX
¿Qué hacían los estudiantes de ingeniería en esa época? Iban a clases, participaban en los laboratorios y en trabajos en terreno. Sin duda, una de las actividades más recordadas era la expedición científica que se hacía en septiembre. Cerca del final del año académico, la Escuela y sus alumnos recorrían parte del país para visitar obras en construcción y mostrar, en terreno, los problemas de la ingeniería en Chile. Era la coronación práctica de toda la teoría aprendida durante el año.

En cuanto a la clásica tradición de elegir a un Patrono para la Facultad, los ingenieros no encontraron a uno de su profesión, por lo que decidieron elegir “al más inteligente de todos”, San Agustín. Para otros, esta elección se basó en la obra escrita por el santo, “La Ciudad de Dios”, que habla de la construcción de ese ideal en el mundo.

Las inquietudes sociales estaban en el ADN de los alumnos de la Escuela, por eso un grupo de estudiantes decidió empezar un apostolado en los barrios de los arrabales Norte y Sur de Santiago, comenzando en la parroquia de Santa Teresita. Este deseo por ayudar a los más necesitados fue creciendo y se plantearon, por primera vez, la posibilidad de ofrecer ayuda concreta y permanente a un grupo de hombres muy cercanos al quehacer del ingeniero: los obreros de la construcción. La Escuela estimulaba el lazo de unión entre ellos, los alumnos y los profesores a través de actividades académicas, religiosas y deportivas.

Periodo de crecimiento
Fue durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, en 1928, cuando el Estado reconoció el título de Ingeniero Civil de la Universidad Católica.

Las tres décadas que siguieron luego de la fundación de la Escuela, fueron de consolidación y crecimiento. Aumentaron las cátedras y el número de alumnos, se crearon organismos independientes, se desarrollaron laboratorios y se iniciaron actividades de servicio.

Dos hitos de la historia mundial tuvieron directas repercusiones en nuestra facultad: la crisis de 1929 y la Segunda Guerra Mundial. Con la crisis se hizo patente la necesidad de modernizar el país a través del desarrollo de la industria nacional y las consecuencias del conflicto armado aceleraron este proceso. Así se inició la política de sustitución de importaciones, que conllevó la creación de la CORFO. Los egresados de la Escuela tuvieron gran influencia en este desarrollo industrial.

Los laboratorios
Desde que fue fundada, la Escuela de Ingeniería le ha dado gran importancia a la enseñanza práctica y experimental, la cual tiene su máxima expresión en los laboratorios docentes. Son varios los célebres: el de Hidráulica, creado en 1926, fue el primero de su tipo en Sudamérica o el Instituto de Investigaciones de Materiales (1938), a partir del cual nació, nueve años después, DICTUC, cuya labor ha sido un aporte fundamental para el desarrollo del país a través de sus convenios con empresas, industrias e instituciones públicas.

Modernización y especialización
El Plan de Desarrollo de la educación en Ingeniería se inició en la década de 1960, durante el decanato de Raúl Devés, como parte del proyecto para modernizar la facultad. Así la Escuela se transformó en un moderno centro universitario acorde con las exigencias del avance tecnológico y las necesidades del país.

Durante esta época se iniciaron otros importantes cambios y mejoras, como las modificaciones a la malla que dejaron a la Escuela como pionera en la incorporación de un currículo flexible y semestral, el Plan de Perfeccionamiento de Profesores para la formación de un cuerpo docente de excelencia y, uno de los hitos más importantes, la construcción del campus San Joaquín. En 1965, la facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas inauguró su año académico en el nuevo campus, en una ceremonia presidida por el Presidente Eduardo Frei Montalva y por el Cardenal Raúl Silva Henríquez.

Consolidación
El acento de este periodo ha estado en la formación de postgrado, en la prestación de servicios y en el impulso a nuevas áreas de la ingeniería, como Minería y Medio Ambiente.

Los principales hitos de este periodo han sido la consolidación de la planta académica (hoy, un 98% de los profesores de jornada completa tiene el grado de doctor), ha crecido el número de alumnos y ha mejorado su calidad, se han creado programas de postgrado, como el Magíster en Ciencias de la Ingeniería y el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería. La investigación tampoco se ha dejado de lado: la Escuela participó, durante el año 2011, en 51 proyectos FONDECYT, en doce proyectos FONDEF y en trece proyectos internacionales con otras fuentes de financiamiento.