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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Departamento de Ingenier&#xED;a Industrial y de Sistemas</provider_name><provider_url>https://www.ing.uc.cl/industrial-y-sistemas</provider_url><title>Discurso de Juan Crist&#xF3;bal Romero en Cena de Titulaci&#xF3;n DIIS - Departamento de Ingenier&#xED;a Industrial y de Sistemas</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="BzivpPrshu"&gt;&lt;a href="https://www.ing.uc.cl/industrial-y-sistemas/2023/12/13/354946/"&gt;Discurso de Juan Crist&#xF3;bal Romero en Cena de Titulaci&#xF3;n DIIS&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://www.ing.uc.cl/industrial-y-sistemas/2023/12/13/354946/embed/#?secret=BzivpPrshu" width="600" height="338" title="&#x201C;Discurso de Juan Crist&#xF3;bal Romero en Cena de Titulaci&#xF3;n DIIS&#x201D; &#x2014; Departamento de Ingenier&#xED;a Industrial y de Sistemas" data-secret="BzivpPrshu" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Revisa a continuaci&#xF3;n las palabras que dedic&#xF3; a este nueva generaci&#xF3;n que reci&#xE9;n egres&#xF3;: Estimados graduados de Ingenier&#xED;a Civil Industrial y de Sistemas de la Universidad Cat&#xF3;lica: Es un privilegio dirigirme a ustedes en este momento tan significativo de sus trayectorias. En los instantes que siguen, compartir&#xE9; con ustedes ideas y perspectivas que buscan inspirar, transmitir y, sobre todo, fomentar una reflexi&#xF3;n constructiva, basada en mi propia experiencia como estudiante y egresado de Ingenier&#xED;a Civil Industrial y de Sistemas. Perm&#xED;tanme comenzar mencionando los eventos y decisiones cruciales que me han llevado a este punto de mi vida, despu&#xE9;s de 25 a&#xF1;os de haber egresado de esta misma instituci&#xF3;n. A pesar de que mi camino puede parecer poco convencional en algunos aspectos (pues, por un lado, he desarrollado una trayectoria como escritor de libros de poes&#xED;a, y por otro, como un ingeniero que trabaja en el Hogar de Cristo), durante mis a&#xF1;os escolares y gran parte de la universidad, fui un alumno bastante mimetizado con el resto. Ni siquiera reflexion&#xE9; mucho en cuanto a la elecci&#xF3;n de mi carrera universitaria. Siempre mostr&#xE9; habilidades en matem&#xE1;ticas, y mi colegio se destacaba en esa &#xE1;rea. Al analizar retrospectivamente, tiendo a considerar que mi elecci&#xF3;n de estudiar ingenier&#xED;a no fue tanto una reflexi&#xF3;n como un destino, un destino confirmado por el hecho de que mi abuelo, mi padre y el &#xFA;nico hermano de mi padre fueron ingenieros civiles de la Universidad Cat&#xF3;lica. Ser ingeniero parec&#xED;a m&#xE1;s un destino preestablecido que una decisi&#xF3;n deliberada. Por ende, hasta el momento de ingresar a la universidad, no hab&#xED;a enfrentado decisiones significativas en mi vida. Junto a 41 compa&#xF1;eros de mi colegio ingres&#xE9; a estudiar ingenier&#xED;a civil en la Universidad Cat&#xF3;lica. El primer a&#xF1;o de carrera, m&#xE1;s que el inicio de mi experiencia universitaria, se asemej&#xF3; un quinto medio. Confieso que disfrut&#xE9; enormemente ese tiempo. Mantengo estrechas relaciones con aquellos compa&#xF1;eros con quienes compart&#xED; tanto en el colegio como en la universidad: a muchos admiro, de muchos aprend&#xED; cosas que han sido muy valiosas. Sin embargo, quiero reconocer que durante mi paso por la universidad persist&#xED; en ese mundo de privilegios carente de conciencia respecto a los dolores de la pobreza y la justicia social. Gran parte de mis compa&#xF1;eros de estudios, incluy&#xE9;ndome, viv&#xED;amos en la burbuja, no del 10% o 5%, sino del 2,9% m&#xE1;s rico del pa&#xED;s; aquellos del grupo socioecon&#xF3;mico AB con ingresos familiares que superaban los $6.500.000 de hoy d&#xED;a. A pesar de las grandes responsabilidades y desaf&#xED;os que enfrent&#xE1;bamos al forjar una carrera y una futura familia, a pesar de estar prepar&#xE1;ndonos para liderar importantes proyectos de gesti&#xF3;n e ingenier&#xED;a, &#xE9;ramos poco conscientes de los privilegios que ten&#xED;amos y de las abismales diferencias con el restante 97% cuyo ingreso promedio familiar se situaba en torno al $1.000.000 actuales. Esa burbuja comenz&#xF3; a desinflarse, m&#xE1;s que a reventar, cuando empec&#xE9; a pololear con Man&#xE9;, mi actual se&#xF1;ora, estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Chile. A trav&#xE9;s de ella, me vincul&#xE9;, con un grupo de amigos artistas, cuyas perspectivas diverg&#xED;an considerablemente de las que hab&#xED;a experimentado en el colegio y la ingenier&#xED;a. Fue entonces cuando mi inclinaci&#xF3;n art&#xED;stica se hizo m&#xE1;s evidente. Comenc&#xE9; a escribir, y durante un par de a&#xF1;os form&#xE9; parte del taller de teatro de la Universidad Cat&#xF3;lica. Sin embargo, la pintura se convirti&#xF3; en mi principal pasi&#xF3;n. Recuerdo una exposici&#xF3;n organizada por el Centro de Alumnos de la escuela, donde algunos ingenieros pintores presentamos nuestros trabajos en el hall, a un costado de las oficinas del centro de alumnos. Al a&#xF1;o siguiente (1996), fui convocado por el nuevo centro de alumnos para ser delegado de cultura. Junto a Joaqu&#xED;n Prieto, otro ingeniero dedicado a las artes, organizamos un ciclo de cine y de recitales po&#xE9;ticos durante los recreos. De todas las cosas que emprendimos mientras fuimos delegados, la m&#xE1;s estimulante consisti&#xF3; en una convocatoria a bandas de rock de alumnos de ingenier&#xED;a. M&#xE1;s de 15 bandas de diferentes g&#xE9;neros (rock progresivo, electr&#xF3;nico, heavy metal y pop) se presentaron en el escenario que montamos durante todo un a&#xF1;o en el recreo de las 11:00. Fue una verdadera transformaci&#xF3;n cultural en ese patio de ingenier&#xED;a, que pas&#xF3; de ser el m&#xE1;s aburrido de todo San Joaqu&#xED;n a ser el centro de atenci&#xF3;n del campus. A pesar de estos cambios, la burbuja persist&#xED;a. Otro intento de desinflarla fue a trav&#xE9;s de un proyecto gestado en el centro de alumnos en el que participaba: las 2000 mediaguas para el 2000, posteriormente conocido como Techo para Chile. Este proyecto me expuso a la cruda realidad de la pobreza extrema: familias enteras viviendo pr&#xE1;cticamente a la intemperie en Lebu y Curanilahue, Tras esta experiencia, comenc&#xE9; a trabajar los fines de semana en un campamento en Renca (la actual poblaci&#xF3;n Huamachuco). A trav&#xE9;s lo de las 2000 mediaguas, conoc&#xED; a Benito Baranda, l&#xED;der del Hogar de Cristo en aquel entonces, cuyo testimonio personal me introdujo a una vivencia cristiana que no entend&#xED;a la fe sin la promoci&#xF3;n de la justicia. Esa experiencia concret&#xF3; mi vocaci&#xF3;n social, la cual hab&#xED;a ignorado antes de mi participaci&#xF3;n en las 2000 mediaguas. Estaba en los &#xFA;ltimos meses de mi carrera, y me enfrentaba a un dilema crucial: el porvenir como prototipo de ingeniero no me motivaba en absoluto. Trabajar en una oficina, ganar dinero, tener una casa propia, una familia convencional, una segunda casa en la playa, viajar, todo eso no despertaba ning&#xFA;n inter&#xE9;s. Por primera vez deb&#xED;a</description></oembed>
