{"version":"1.0","provider_name":"Departamento de Ingenier\u00eda Industrial y de Sistemas","provider_url":"https:\/\/www.ing.uc.cl\/industrial-y-sistemas","title":"Discurso de Juan Crist\u00f3bal Romero en Cena de Titulaci\u00f3n DIIS - Departamento de Ingenier\u00eda Industrial y de Sistemas","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"SDyJvZ2Kui\"><a href=\"https:\/\/www.ing.uc.cl\/industrial-y-sistemas\/2023\/12\/13\/354946\/\">Discurso de Juan Crist\u00f3bal Romero en Cena de Titulaci\u00f3n DIIS<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/www.ing.uc.cl\/industrial-y-sistemas\/2023\/12\/13\/354946\/embed\/#?secret=SDyJvZ2Kui\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Discurso de Juan Crist\u00f3bal Romero en Cena de Titulaci\u00f3n DIIS&#8221; &#8212; Departamento de Ingenier\u00eda Industrial y de Sistemas\" data-secret=\"SDyJvZ2Kui\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/www.ing.uc.cl\/industrial-y-sistemas\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/www.ing.uc.cl\/industrial-y-sistemas\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Juan-Cristobal-Romero-scaled-1.jpg","thumbnail_width":2560,"thumbnail_height":1707,"description":"La \u00faltima Cena de Titulaci\u00f3n del Departamento de Ingenier\u00eda Industrial y de Sistemas cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de Juan Crist\u00f3bal Romero, Director Ejecutivo del Hogar de Cristo, poeta e Ingeniero Civil Industrial egresado hace 25 a\u00f1os del DIIS. En la instancia, dedic\u00f3 un discurso en donde realiz\u00f3 un viaje por su formaci\u00f3n y carrera, haciendo principal hincapi\u00e9 en el descubrimiento de su inter\u00e9s en las artes y en especial sobre su vocaci\u00f3n hacia lo social, motivando a los actuales egresados y egresadas del departamento a desenvolver su aptitudes en dicho \u00e1mbito. Revisa a continuaci\u00f3n las palabras que dedic\u00f3 a este nueva generaci\u00f3n que reci\u00e9n egres\u00f3: Estimados graduados de Ingenier\u00eda Civil Industrial y de Sistemas de la Universidad Cat\u00f3lica: Es un privilegio dirigirme a ustedes en este momento tan significativo de sus trayectorias. En los instantes que siguen, compartir\u00e9 con ustedes ideas y perspectivas que buscan inspirar, transmitir y, sobre todo, fomentar una reflexi\u00f3n constructiva, basada en mi propia experiencia como estudiante y egresado de Ingenier\u00eda Civil Industrial y de Sistemas. Perm\u00edtanme comenzar mencionando los eventos y decisiones cruciales que me han llevado a este punto de mi vida, despu\u00e9s de 25 a\u00f1os de haber egresado de esta misma instituci\u00f3n. A pesar de que mi camino puede parecer poco convencional en algunos aspectos (pues, por un lado, he desarrollado una trayectoria como escritor de libros de poes\u00eda, y por otro, como un ingeniero que trabaja en el Hogar de Cristo), durante mis a\u00f1os escolares y gran parte de la universidad, fui un alumno bastante mimetizado con el resto. Ni siquiera reflexion\u00e9 mucho en cuanto a la elecci\u00f3n de mi carrera universitaria. Siempre mostr\u00e9 habilidades en matem\u00e1ticas, y mi colegio se destacaba en esa \u00e1rea. Al analizar retrospectivamente, tiendo a considerar que mi elecci\u00f3n de estudiar ingenier\u00eda no fue tanto una reflexi\u00f3n como un destino, un destino confirmado por el hecho de que mi abuelo, mi padre y el \u00fanico hermano de mi padre fueron ingenieros civiles de la Universidad Cat\u00f3lica. Ser ingeniero parec\u00eda m\u00e1s un destino preestablecido que una decisi\u00f3n deliberada. Por ende, hasta el momento de ingresar a la universidad, no hab\u00eda enfrentado decisiones significativas en mi vida. Junto a 41 compa\u00f1eros de mi colegio ingres\u00e9 a estudiar ingenier\u00eda civil en la Universidad Cat\u00f3lica. El primer a\u00f1o de carrera, m\u00e1s que el inicio de mi experiencia universitaria, se asemej\u00f3 un quinto medio. Confieso que disfrut\u00e9 enormemente ese tiempo. Mantengo estrechas relaciones con aquellos compa\u00f1eros con quienes compart\u00ed tanto en el colegio como en la universidad: a muchos admiro, de muchos aprend\u00ed cosas que han sido muy valiosas. Sin embargo, quiero reconocer que durante mi paso por la universidad persist\u00ed en ese mundo de privilegios carente de conciencia respecto a los dolores de la pobreza y la justicia social. Gran parte de mis compa\u00f1eros de estudios, incluy\u00e9ndome, viv\u00edamos en la burbuja, no del 10% o 5%, sino del 2,9% m\u00e1s rico del pa\u00eds; aquellos del grupo socioecon\u00f3mico AB con ingresos familiares que superaban los $6.500.000 de hoy d\u00eda. A pesar de las grandes responsabilidades y desaf\u00edos que enfrent\u00e1bamos al forjar una carrera y una futura familia, a pesar de estar prepar\u00e1ndonos para liderar importantes proyectos de gesti\u00f3n e ingenier\u00eda, \u00e9ramos poco conscientes de los privilegios que ten\u00edamos y de las abismales diferencias con el restante 97% cuyo ingreso promedio familiar se situaba en torno al $1.000.000 actuales. Esa burbuja comenz\u00f3 a desinflarse, m\u00e1s que a reventar, cuando empec\u00e9 a pololear con Man\u00e9, mi actual se\u00f1ora, estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Chile. A trav\u00e9s de ella, me vincul\u00e9, con un grupo de amigos artistas, cuyas perspectivas diverg\u00edan considerablemente de las que hab\u00eda experimentado en el colegio y la ingenier\u00eda. Fue entonces cuando mi inclinaci\u00f3n art\u00edstica se hizo m\u00e1s evidente. Comenc\u00e9 a escribir, y durante un par de a\u00f1os form\u00e9 parte del taller de teatro de la Universidad Cat\u00f3lica. Sin embargo, la pintura se convirti\u00f3 en mi principal pasi\u00f3n. Recuerdo una exposici\u00f3n organizada por el Centro de Alumnos de la escuela, donde algunos ingenieros pintores presentamos nuestros trabajos en el hall, a un costado de las oficinas del centro de alumnos. Al a\u00f1o siguiente (1996), fui convocado por el nuevo centro de alumnos para ser delegado de cultura. Junto a Joaqu\u00edn Prieto, otro ingeniero dedicado a las artes, organizamos un ciclo de cine y de recitales po\u00e9ticos durante los recreos. De todas las cosas que emprendimos mientras fuimos delegados, la m\u00e1s estimulante consisti\u00f3 en una convocatoria a bandas de rock de alumnos de ingenier\u00eda. M\u00e1s de 15 bandas de diferentes g\u00e9neros (rock progresivo, electr\u00f3nico, heavy metal y pop) se presentaron en el escenario que montamos durante todo un a\u00f1o en el recreo de las 11:00. Fue una verdadera transformaci\u00f3n cultural en ese patio de ingenier\u00eda, que pas\u00f3 de ser el m\u00e1s aburrido de todo San Joaqu\u00edn a ser el centro de atenci\u00f3n del campus. A pesar de estos cambios, la burbuja persist\u00eda. Otro intento de desinflarla fue a trav\u00e9s de un proyecto gestado en el centro de alumnos en el que participaba: las 2000 mediaguas para el 2000, posteriormente conocido como Techo para Chile. Este proyecto me expuso a la cruda realidad de la pobreza extrema: familias enteras viviendo pr\u00e1cticamente a la intemperie en Lebu y Curanilahue, Tras esta experiencia, comenc\u00e9 a trabajar los fines de semana en un campamento en Renca (la actual poblaci\u00f3n Huamachuco). A trav\u00e9s lo de las 2000 mediaguas, conoc\u00ed a Benito Baranda, l\u00edder del Hogar de Cristo en aquel entonces, cuyo testimonio personal me introdujo a una vivencia cristiana que no entend\u00eda la fe sin la promoci\u00f3n de la justicia. Esa experiencia concret\u00f3 mi vocaci\u00f3n social, la cual hab\u00eda ignorado antes de mi participaci\u00f3n en las 2000 mediaguas. Estaba en los \u00faltimos meses de mi carrera, y me enfrentaba a un dilema crucial: el porvenir como prototipo de ingeniero no me motivaba en absoluto. Trabajar en una oficina, ganar dinero, tener una casa propia, una familia convencional, una segunda casa en la playa, viajar, todo eso no despertaba ning\u00fan inter\u00e9s. Por primera vez deb\u00eda"}