Académico del DIE invita a reflexionar sobre la humanidad desde la Astronomía
El profesor Leonardo Vanzi, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica UC e investigador del Centro de Astro-Ingeniería UC, plantea una reflexión sobre el papel de la astronomía en la comprensión de nuestra existencia y el sentido de la ciencia. En esta columna propone mirar más allá de los avances tecnológicos para volver a las grandes preguntas que han acompañado a la humanidad desde sus orígenes. Columna de opinión del profesor Leonardo Vanzi. Emol. “ ¿Qué es la realidad? La materia, el tiempo, el espacio, ¿qué son? Y nosotros, ¿qué somos?, ¿qué es la vida? Este fenómeno misterioso del que somos parte. ¿Existe fuera de la Tierra y en qué formas? ¿El universo se formó en un momento definido o siempre existió? ¿Es producto del azar o de un diseño? ¿Y cuál puede ser nuestro rol en este escenario? Estas preguntas impregnan la reflexión humana desde siempre. Pero, ¿qué espacio tienen estas interrogantes existenciales en nuestro día a día?, ¿cuánto pensamos en ellas en nuestro vivir y actuar cotidiano? Probablemente no mucho, porque otras actividades ocupan nuestras jornadas y, en parte con razón, ya que hemos evolucionado principalmente para resolver problemas más urgentes, relacionados con la supervivencia física. Esto nos lleva a pensar de forma concreta e inmediata, perdiendo de vista el escenario más amplio en el que estamos sumidos. Esta falta de perspectiva nos perjudica en varias dimensiones, por ejemplo, entorpeciendo nuestra capacidad de abordar de manera efectiva problemáticas globales como las crisis climática y geopolítica actuales. La ciencia no es ajena a esta tendencia y es llamada constantemente a resolver problemas de orden práctico y a generar “valor” económico, olvidando que el primer y más importante valor que la ciencia puede generar es precisamente mostrarnos y hacernos conscientes del escenario grandioso del que somos parte. El Papa León XIV, a través de la Encíclica “Magnifica Humanitas”, nos invita con mucha fuerza a una reflexión sobre la humanidad, evidentemente desde el punto de vista de la religión. Sin embargo, ese llamado nos convoca a todos, independiente de la creencia religiosa, y me parece pertinente ocupar este espacio para acoger la invitación del Papa y proponer una reflexión sobre la humanidad desde el punto de vista de la astronomía. ¿Qué es humano? Humano es todo aquello inherente a los seres humanos. En cambio, ¿qué es inhumano?, ¿a qué nos referimos cuando decimos que un actuar es inhumano? Ese actuar que consideramos inhumano es evidentemente un actuar de personas, porque la naturaleza o los otros seres vivos no pueden actuar de una forma inhumana, por lo tanto, lo inhumano es necesariamente un producto humano. La guerra es inhumana y, sin embargo, es aceptada por muchos como un mal necesario. Entonces, ¿cuándo es que lo humano se torna inhumano? Creo que eso ocurre precisamente cuando perdemos de vista las interrogantes que abren este texto. Por lo tanto, si bien la vida cotidiana nos puede plantear problemas más urgentes, estas preguntas no pueden salir del centro de nuestra reflexión, porque son las que nos diferencian del resto de los seres vivos, que nos definen y nos hacen humanos. La astronomía nos enfrenta a fenómenos extraordinarios que escapan por completo a nuestra rutina. Reacciones nucleares en el interior del Sol y de las estrellas. Planetas con las propiedades más diversas, en nuestro sistema solar y en sistemas lejanos. Los agujeros negros. La expansión del universo. Tiempos y distancias inimaginables. Por tanto, la astronomía tiene mucho que ver en definirnos como humanos ya que nos saca de lo cotidiano y nos conecta con una realidad más grande, mostrándonos nuestra posición en el universo. Entonces el primer y más importante valor de la astronomía es mostrarnos lo que somos y aportar a la reflexión sobre el ser y su significado. En este sentido, la astronomía está completamente alineada con la religión y con la filosofía, áreas que también proponen una reflexión sobre el ser y su significado. Sin embargo, la ciencia también puede ser inhumana, lo es precisamente cuando pierde de vista las grandes interrogantes y hace uso del conocimiento, por ejemplo, para crear armas de destrucción. La bomba atómica es definitivamente el más inhumano de los productos de nuestra civilización. Chile tiene recursos y potenciales muy valiosos en términos de materias primas y energía, además, se ha consolidado internacionalmente como país de la astronomía. La ventana que los cielos chilenos abren hacia el universo también es un recurso importantísimo, sea en términos científicos y tecnológicos, que como inspiración para una reflexión sobre lo humano. Así, un país privilegiado para la astronomía lo es también para reflexionar sobre la humanidad. El humanismo nació en Italia en el siglo XV gracias a un equilibrio virtuoso entre artes, ciencias, humanidades y emprendimiento. ¿Sería muy atrevido pensar que en la época actual un nuevo humanismo pueda surgir en el hemisferio austral, desde el país de la astronomía?
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