De la sala de clases al mercado: emprendimiento de estudiantes UC incursiona en industria cervecera
En 2019 los estudiantes de la Escuela de Ingeniería UC, Carlos Hinojosa, Janus Leonhardt y Rodrigo Hernández se vieron enfrentados a un desafío. En el curso “Investigación, Innovación y Emprendimiento” debieron resolver la consigna que semestre a semestre se les plantea a los estudiantes y que en esa ocasión se trató de “Ingeniería para el Cambio Climático”.
Con la idea de sustituir el plástico en bebestibles enlatados, el equipo comenzó a sumergirse en el mundo del emprendimiento con un packaging de cervezas biodegradable y compostable, elaborado a partir de los residuos de cebada de la industria cervecera, que al final del semestre sería destacado como una de las ideas ganadoras del curso.
Así fue como con productos de la industria para la industria, B-Cycle ha logrado despegar y hoy está a punto de lanzar sus primeros pilotos en el país y marcar terreno internacional en mercados extranjeros. En esta entrevista, el co-fundador Carlos Hinojosa nos cuenta su experiencia como estudiante emprendedor y lo que se viene para el proyecto.
¿Cómo llegaron a la idea de usar el orujo de cebada para crear este packaging biodegradable?
Nuestra idea era usar economía circular, entonces estábamos buscando residuos que no estuvieran revalorizando ni monetaria ni culturalmente, y nos dimos cuenta que estos negocios no lo hacen con sus desechos. Muchas cervecerías artesanales lo botan o hay algunas que lo hacen en 8 o 12 dólares la tonelada que es muy poco comparado con lo que se podría lograr si es que uno le da un uso cultural.
¿Qué los motivó a seguir con este proyecto?
La pasión, totalmente. Como podrás entender es un gran esfuerzo y trabajo ser estudiantes y al mismo tiempo emprender. Pero por otro lado también nos mueve un dolor que tenemos en común con los cofundadores: el daño que hacen los plásticos sobre todo a los ecosistemas marítimos. Por eso nuestras ganas de aportar y a ser un granito de arena fue nuestra principal motivación.
Y porque creyeron en su proyecto
Sí, una vez que empezamos a postular a las distintas instancias que entrega el ecosistema de la Escuela y la Universidad, como el Camp de Ideas Sociales y Jump Chile, nos dimos cuenta que esta idea tenía potencial.
Pero compatibilizar los estudios con un emprendimiento recién salido del horno no debe ser nada fácil. ¿Cuál es la realidad del estudiante emprendedor?
Es súper cansador y creo que lo más complejo al principio fue ordenarse con los tiempos. Nos costó adaptarnos porque más encima a ese punto estábamos recién empezando a conocer el mundo empresarial real. Hemos tenido que estudiar no sólo sobre nuestro tema, sino que además sobre leyes y el funcionamiento del mercado. Sin embargo, hemos sentido mucho apoyo de la Escuela.
¿Cómo han sorteado todos los desafíos que han enfrentado?
A pesar de la llegada de la pandemia, durante el 2020 nos ganamos dos fondos de Corfo y con eso ya pudimos pasar nuestro prototipo de escala manual a una formulación final a escala industrial, y que nos costó bastante lograr la automatización porque hoy existen máquinas para automatizar el plástico, para automatizar el cartón, pero no había ninguna que trabajara con el orujo de cebada que además tiene su propia complejidad y tratamiento.
De hecho con esto listo, tenemos planificado para la segunda quincena de septiembre sacar al mercado el piloto del packaging con la empresa AB InBev, específicamente con las cervezas Becker, donde ya vamos a poder ver nuestros resultados en el mercado. Esta alianza con ellos ha sido súper buena porque hemos podido alinearnos muy bien con las metas de la empresa, donde una es packaging circular y la otra es la agricultura inteligente, ligado a la revalorización de sus propios residuos entonces nosotros nos mostramos como una opción muy atractiva ya que juntamos dos de estas metas en un solo producto.
Además de todo lo anterior, hemos estamos desarrollando un pellet en base al orujo de cebada que nos ha dado la oportunidad de hacer varios otros productos.
Escuché también que la última buena noticia está vinculada a StartupChile…
Sí, fuimos recientemente seleccionados para ser parte de la nueva generación de Start-Up Chile, la aceleradora más importante de latinoamérica así que estamos felices de poder recibir mentorías y capital para continuar creciendo y desarrollando nuestro producto.
Lo que también les abre las puertas para el mercado internacional.
Hemos estado avanzando en varios sentidos. Además de Startup Chile, ganamos un cupo en el programa de Chile MassEmprende, donde viajaremos si las condiciones sanitarias lo permiten a Boston a participar de una aceleradora de la cual estamos muy ansiosos de ser parte. Para nosotros es una oportunidad increíble de llevar nuestro emprendimiento a otro nivel. Esto claramente relacionado al componente de internacionalización. Sin embargo, valoramos enormemente la posibilidad de generar vínculos con entidades tecnológicas extranjeras, visiones que aún no han llegado a Chile. Además de conectarnos con un ecosistema de innovación muy potente, en Estados Unidos hay tecnología que no necesariamente está en Chile y que permite abaratar costos y también sacar ventajas competitivas en el mercado, lo que es fundamental para nosotros.
Ahora que por fin tienen la máquina andando, ¿qué podemos esperar de B-Cycle?
Muchas cosas. En primer lugar sacar los primeros productos al mercado, sobre todo porque se nos abrió una oportunidad tremenda. Cuando dimos el ramo, nosotros planteamos el problema de la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) que en ese entonces se estaba recién promulgando y que establece metas de recolección y valorización de residuos. Entonces para nosotros es un gran alivio que hoy esa ley ya esté promulgada porque algunas empresas que generaban ciertos residuos, ahora se van a arriesgar a pagar grandes multas, y por otra parte si quieren cumplir con la ley igual tienen que invertir para que alguien vaya a recoger estos residuos lo que de todas maneras tiene un costo logístico. Entonces por concepto de esa ley igual tienen que pagar y en ese contexto es mucho mejor invertir en un packaging que además es sustentable.
En segundo lugar, se aprobó el proyecto de ley de plásticos de un sólo uso que para nosotros nos cayó como anillo al dedo por lo que esto significa y por la cantidad de cosas que podemos hacer con el pellet que creamos. Esto ya es ley en Sao Paulo, es ley en México, será ley pronto en Estados Unidos y que se viene como un mercado muy amplio por la oportunidad que se nos da.
Y finalmente poder crecer, expandirnos y levantar capital.
¿Qué mensaje le dejas a las personas que quieren emprender pero no se atreven?
Que lo hagan. Las oportunidades de crecimiento existen acá en Chile. Hay entidades como Corfo, hay concursos y programas que ofrece no sólo la academia sino que el sector público y privado para desarrollar tus ideas y potenciarlas con capital. Hay que ser disciplinado, ordenado y tener hartas ganas de querer generar un cambio. Y no necesariamente tiene que ser con algo nuevo, sino que se puede tomar algo ya creado y mejorarlo o potenciarlo. Se puede, no somos el primer ejemplo ni tampoco el último.

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